Una Familia Firme en la comunidad Latina

Una Familia Firme en la comunidad Latina

La importancia de la familia es uno de esos valores que se estan perdiendo aun en la comunidad Latina, donde siempre se le ha dado un gran lugar. Solamente hay que ver el valor que Dios le da. Después de todo, Él es quien la creó. No obstante, a lo largo de la historia humana, el hogar ha experimentado muchos conflictos y angustias. He sido testigo de todo esto, pero puedo asegurarle que no importa lo que haya sucedido en el pasado, hay esperanza. El Señor ha dado sabias pautas en su Palabra para fortalecernos tanto a nosotros como a nuestras familias. Si seguimos sus instrucciones, Él hará que nos convirtamos en una influencia poderosa en la vida de nuestros hijos, nietos, e incluso de generaciones futuras.

Una familia firme comienza con el amor a Dios y a Su Palabra. Este es el elemento más poderoso, porque es el fundamento sobre el cual se construyen las familias que siguen a Dios. Cuando el Señor dio a los israelitas sus instrucciones para la vida, su primer mandamiento fue que debían amarlo con todo su corazón, con toda su alma, y con todas sus fuerzas. En segundo lugar, que debían enseñar la Palabra de Dios a sus hijos (Dt 6.5-9). Esto significa que lo más importante que podemos hacer por nuestros hijos, es cultivar nuestra relación personal con Dios. Después de todo, solo podemos transmitirles lo que tenemos. Así que, llenemos nuestra mente con las Sagradas Escrituras y dispongamos nuestro corazón para el Señor.

La devoción apasionada a Dios y a su Palabra es contagiosa. Si nuestros hijos asisten a la iglesia con nosotros, y nos ven leyendo la Biblia y orando en casa, es más probable que sigan nuestro ejemplo. Cuando mis hijos eran pequeños, les di a cada uno una traducción de la Biblia fácil de entender, y los animé a pasar tiempo a solas con el Señor. Además, nos reuníamos regularmente como familia para leer la Biblia y orar juntos.

Sin embargo, enseñar a nuestros hijos a amar al Señor y a su Palabra se consigue también viviendo nuestra fe en las actividades diarias. Es con las experiencias de la vida que les enseñamos a confiar en Dios y en sus promesas. Una manera fácil de hacerlo es dándole a su hijo un versículo que se refiera a una situación particular en su vida. Esto le enseña que la Biblia es aplicable a todas las circunstancias que enfrentará.

Una familia firme también está llena de amor y bondad. Cuando el amor de Dios está presente en todo lo que hacemos en nuestros hogares, éstos se convierten en un refugio donde encontramos consuelo y aliento (1 Jn 4.11). Esto diferenciará a su hogar, en un mundo donde tantos hogares están llenos de discordia, irrespeto y críticas. Cuando nos tratamos unos a otros con bondad y afecto, y no toleramos que haya ninguna malquerencia entre los hermanos, nuestros hijos crecen sintiéndose amados y seguros.

Una de las maneras más importantes de expresar el amor a nuestros hijos, es dándoles de nuestro tiempo. Ellos necesitan saber que no estamos ensimismados o demasiado ocupados en muchas cosas para escucharles. Cuando yo era niño, hacía figuritas de aviones. Mi mamá no sabía nada acerca de aviones, pero siempre demostraba interés, y me colmaba de elogios y estímulo.

También es importante pasar tiempo juntos. Si sus hijos son pequeños, este es el tiempo de planificar actividades para la familia, porque a los niños les encanta estar con sus padres. Cuando se hagan mayores, es posible que no estén tan interesados, pero tendrán recuerdos maravillosos de esos momentos de felicidad. Si usted le pregunta a mi hijo Andy qué recuerda de su infancia, le respondería que la pesca, el estar al aire libre y los juegos con su papá. Sé que las responsabilidades de la vida son arduas, pero el tiempo que usted pasa con su familia no tiene precio, y muchos de esos recuerdos durarán toda la vida.

Una familia firme se caracteriza por la naturalidad y la sinceridad (Ro 12.9, 10). Los niños son más influenciados por lo que hacen sus padres, más que por lo que dicen. Es por eso que nuestras acciones deben corresponderse con nuestras palabras. Esto tiene una importancia especial cuando se trata de las promesas. Queremos que nuestros hijos sepan que somos dignos de confianza. Sin embargo, aun cuando quedemos mal con ellos o cometamos errores, podemos recuperar su confianza y su respeto si reconocemos sinceramente nuestras faltas. Si hemos hecho algo que les ha herido, debemos pedirles perdón. Es importante dar a nuestros hijos la oportunidad de ser sinceros con nosotros en cuanto a sus sentimientos. De lo contrario, es posible que nunca sepamos de qué maneras los herimos accidentalmente.

Cuando nuestros hijos eran ya más grandes, nos reuníamos cada tres meses más o menos para hablar de cualquier cosa que pudiera haber interferido en nuestra relación con ellos. Recuerdo una noche cuando mi hija Becky, que era una adolescente, mencionó algo que yo había hecho cuando ella era pequeña. Yo la había disciplinado, y la obligué a irse a su habitación. El problema era que yo había cerrado la puerta, y ella era demasiado pequeña para abrirla. Becky pensó que yo la había encerrado con llave, dejándola sola. Me rompió el corazón escuchar que ella había llevado esa herida por varios años. Inmediatamente me disculpé, sin tratar de defenderme o justificarme.

Ser padres es ciertamente un reto, pero también una de las tareas más importantes que Dios nos da. Aunque usted haya experimentado dolor y angustias en su hogar, el Señor puede hacer un trabajo maravilloso en usted y por medio de usted, si le busca con todo su corazón. Él se especializa en sanar las heridas y en fortalecer a los débiles.

Charles F. Stanley

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