Latinos y Latinas en Calgary, Alberta

Latinos y Latinas en Calgary, Alberta

Desde la cuna a la mujer hispana se le inculcan todos los valores, la fe en Dios, la perseverancia, la honestidad, el cuidado personal y el del hogar, el trabajo arduo, la organización.

En los hogares hispanos se enseña a ser trabajadores, responsables con su familia. Hombres y mujeres crecen respetando y adorando a su madre, la unión familiar es imperante y el respeto a los hermanos mayores también.
A los hispanos nos enseñan que lo más lindo del mundo es el respeto a la vida, el amor y la amistad. Que lo mas cercano a la felicidad es la unión familiar, el respeto por Dios y la solidaridad con el hermano. El amor por los niños y los desamparados es parte de nuestras costumbres.
Nos enseñan la lealtad, el respeto a los seres humanos sin importar raza, color u origen, de igual manera se nos enseñan a hacernos respetar. Nos dicen no importa el origen o tu condición humilde, mientras respetes que a ti también te respeten. Es por esta cuna con la que crecemos que a veces nos catalogan de rebeldes, es una rebeldía natural. No irrespetuosos pero que tampoco nos falten a nosotros.

En nuestros países nos enseñan a ser solidarios con nuestros hermanos a caminar unidos, a cumplir nuestros objetivos. Es propio del núcleo familiar que el hermano mayor apoye a sus hermanos como si fueran papa y mama. Muchos niños crecen entre risas y juegos pero principalmente dedicación al estudio, a la lectura y a la cultura.

El patrón de vida es la familia, el estudio, la amistad, la parranda, buscar estabilidad, por eso el adolescente cuando tiene la oportunidad de rumbear lo hace. Nos gusta la buena vida, buena comida, ropa y todo lo que a veces no podemos conseguir porque la economía no nos lo permite pero lo hacemos a pesar de los pesares.

En nuestros países no hay tapujos en la crianza ni dobles morales, “al pan pan y al vino vino” reza el refrán y así vivimos desde pequeños. Nos enseñan a que lo que hagamos es porque nos nace y no por quedar bien con nadie.
Si se es o no depende solo de la crianza sino de lo que nos proponemos pues nos enseñan a hacer de todo, a que el trabajo no es deshonran y que lo que uno se gana por cuenta propia se disfruta mas que si se lo regalan.
Nos enseñan a no ser recostados o a vivir de gorra, a no ser flojos y a responder por nuestros actos. Nos enseñan a no vivir arrimados y si nos brindan posada colaboramos con los quehaceres de la casa como si fuera nuestra.
Nos inculcan el estudio, la cultura, el respeto y la seguridad 100%. Por eso es que es común encontrar a los hispanos decir con mucha seguridad “así es y de ahí no me van a sacar” Llegamos a ser obstinados por defender la posición que tengamos.
Nuestra personalidad es fuerte. Nuestro carácter amable. Somos suspicaces, analíticos, pensadores, de naturaleza soez y aguerrida, valientes y atrevidos, por eso es que a muchos se les dificulta ver la humildad con que dirijimos nuestros actos, porque actuamos con elocuencia y aseguramos que sabemos mas por instinto sin pedantería con la seguridad que nos da lo que aprendimos.

Los hispanos no tenemos problemas de acoplamiento. Por instinto hacemos lo que nos toque en la tierra que visitamos. Por eso :
“A la tierra que fueres has lo que vieres”.

Colaboracion de Gustavo Salinas

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